domingo, 3 de mayo de 2020

Clase del 04/05/20 - El Estado y su vínculo con la sociedad


Sociedad y Estado – Clase del 04/05/20

Vamos  a ver seguir viendo algunos conceptos básicos de Sociedad y Estado, los cuales les van a servir para el año introductorio de la facultad.

Sociedad y Estado:

La sociedad se relaciona y estructura sus intereses para influir en la generación de políticas y bloqueos estatales.

Son escenarios donde se representa y enfrentan diversos intereses, identidades y demandas sociales. 

La relación esta caracteriza por tensión y conflicto en donde se reproduce la diversidad de intereses y proyectos los cuales deben ser regulados por una institución que posea un grado de legitimidad

Estos enfrentamientos sociales están vinculados con la necesidad de controlar los espacios de autoridad en el espacio público.


Conclusión: aquellas sociedad que tuvieron mayores acuerdos acerca de cuáles eran las reglas que les permitían resolver los conflictos y procesar los diversos intereses, consiguieron mayor estabilidad de su régimen político y mejores condiciones sociales.


Estado: es una creación humana, es el poder y quien impone las leyes y las hace cumplir en una sociedad determinada.

El “Estado de Naturaleza” se caracterizaba por la ausencia de leyes. Allí se imponía el más fuerte.





domingo, 26 de abril de 2020

Clase del 27/04/20 - Nociones básicas


Sociedad y Estado – Clase del 27/04/20


Vamos  a ver algunos conceptos básicos de Sociedad y Estado, los cuales les van a servir para el año introductorio de la facultad.



Estado: asociación que ejerce el monopolio de la violencia sobre un territorio determinado y que busca dominar a una sociedad que se encuentra en ese territorio

Sociedad: compuesta por personas (ciudadanos) con derechos y obligaciones que necesitan de un Estado para poder organizarse.

El Estado y la sociedad conforman el “espacio público”, en donde se desarrollan los acontecimientos que definen y caracterizan la vida política y social de un país.

Actores: grupos (organizados o no) que generan estrategias públicas para cumplir sus objetivos. Pueden ser desde actores sociales, políticos a deportivos o religiosos. A través del accionar de estos actores, la sociedad genera vínculos ambiguos de obediencia y resistencia al poder estatal.

Su objetivo es satisfacer sus intereses: conseguir recursos, materiales. Ej: subsidios, planes sociales. Por lo que, la relación entre los actores políticos y sociales y el Estado adopta distintas formas, ya sea de cooperación o de conflicto (falta de recursos o ideas contrapuestas).

El papel del Estado es muy importante para, a través de instituciones, resolver los conflictos evitando la violencia.


Rol de las instituciones
  • Conjunto de normas, pautas, leyes que regulan y establecen la interacción entre las personas y los grupos que componen una sociedad.
  • Constituyen la estructura organizativa del poder político.
  • Ordenan, clasifican y determinan que es lo que se puede o no hacer, el “cómo” hacerlo y las sanciones para el que no lo cumpla.
  • Deben surgir del Estado y deben ser reconocidas, aceptadas y obedecidas por los actores sociales y ciudadanos.
  • No cualquier norma es una institución.
  • Todas las organizaciones y personas están sujetas a estas normas.
  • No son naturales si no que son resultado de la disputa por el poder en una sociedad y son necesarios e imparciales.
  • Los ciudadanos tienen derecho de intentar cambias las leyes a través de sus representantes en el congreso.
  • Las leyes (instituciones formales) son el resultado de luchas entre distintos grupos por querer imponerse y lograr sus intereses o visiones. Esta lucha es histórica (tradiciones, memorias) y coyuntural porque apoya el pasado y el presente.
  • Deben ser estables en el tiempo para que la sociedad las acepte. Deben ser consensuadas y estables para no dejar de ser previsibles.


Tipos de instituciones

Instituciones formales: escritas y codificadas, traen sanciones.

Instituciones informales: no se encuentran escritas pero son igual de conocidas y tienen efectos en la vida e las personas. Ej: nepotismo, clanes sociales o de vecinos.


Ejemplo de institucionalidad informal: cuando secuestran a una persona en vez de llamar a la policía se negocia directamente. La institución informal tiene la previsibilidad que no ofrece la formalidad del Estado.


La ausencia del Estado origina la conducta informal, por lo que ambas institucionalidades están vinculadas. La ley dice una cosa, pero se hace otra y el Estado es cómplice de esa situación. Ej: fraude patriótico que operó en Argentina desde 1880 y hasta la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912.

Otro ejemplo es el golpe de Estado. Ya que no estaba incluido en ningún código o constitución. Cuando una institución informal (no legal) está vinculada a las formas en que se define al poder, eso afecta a todos los poderes del Estado. Por lo que el golpe de estado es una imposición informal por medio de la fuerza.




domingo, 12 de abril de 2020

La visión de un historiador

CLASE DEL 13-04-20                            sociedadyestado5nuse2020.blogspot.com

Queridos alumnos, en esta semana del 13 al 17 de abril, NO les enviaremos nuevos contenidos.
No es una semana de Vacaciones, es una semana para profundizar los contenidos que nos han costado. Para los que están atrasados en las entregas es el momento de ponerse al día. Nosotros estaremos esperando que nos consulten sus dudas, que profundicemos en la comunicación, que nos pregunten lo que no entienden. En el mismo horario que venimos desarrollando hasta el momento. No se dejen estar. Estamos para ayudarlos a ustedes.


En el caso de esta materia sería bueno que lean una tercer mirada sobre la pandemia. 
Es una mirada no ya de un filósofo ni de un sociólogo sino de un historiador.


El historiador israelí exhorta a los gobiernos 
Cómo será el mundo después del coronavirus, según Harari


En una pieza vibrante, el bestseller Yuval Noah Harari sostiene que solo la cooperación global resolverá la pandemia. Los peores riesgos actuales, sostiene, son la hipervigilancia y el aislamiento nacionalista.


Una de las personalidades intelectuales más influyentes de los últimos años, el historiador israelí Yuval Noah Harari, acaba de publicar en el diario inglés Financial Times una exhortación a los gobiernos más poderosos del planeta, destinada a sacudir a la ciudadanía: no son tiempos para pensar en términos de nacionalismo ni ventajas sanitarias monopólicas, sino de actuar más globalmente que nunca. Y con responsabilidad. Porque “las decisiones que tomen los gobiernos y pueblos en las próximas semanas probablemente darán forma al mundo que tendremos en los próximos años. No solo formatearán nuestros sistemas de salud, sino también nuestra economía, la política y la cultura; debemos actuar con presteza y decision”, sostiene el autor de De animales y dioses. Una breve historia de la humanidad”
Una palabra sobre la meteórica trayectoria de Yuval Noah Harari. Este joven historiador encarna la nueva estirpe de intelectuales de alta divulgación, eficaces para recorrer de manera transversal todas las instituciones, influyendo en politicos, audiencias  y académicos  a la vez, con un discurso y conceptos suficientemente llanos y sigificativos. Docente en la Universidad Hebrea de Jerusalén y el conferencista mejor pago del mundo (se presenta por sumas de seis dígitos y una estrategia de comunicación sofisticada que incluye visitas a otras personalidades), fue imponiéndose como una referencia seria en las universidades de todo el mundo a partir de ese canal propio, que son sus libros. De hecho, es autor de un éxito editorial único. En los ensayos De animales a dioses: Breve historia de la humanidad, postula que la historia tiene un sentido, y que este se despliega como relato de la progresiva unificación de las distintas ramas de la especie humana, amalgamadas por su espíritu de cooperación y los mitos que ha podido crear gracias al lenguaje. Para Harari, nuestro mito dominante actual y desde hace varios siglos es el de la Libertad, que funda, entre otras instituciones, la democracia occidental. De hecho, existe hoy un cambio de paradigma profundo a partir de la llegada de los algoritmos. Para Harari, sin embargo, seguimos cautivos de nuestra biología y genética; no estamos tan lejos de aquel Homo sapiens que con tanta belleza concibió Stanley Kubrick en una Odisea en el espacio, cuando el primate evolucionado descubría una herramienta para golpear y enfrentaba su primera pregunta existencial al confrontarse con el enigmático monolito. Estamos amarrados a nuestra genética pero necesitamos el relato de nuestra libertad.
En "El mundo después del coronavirus", Harari advierte que el primer dilema es entre la vigilancia totalitaria y el empoderamiento ciudadano; el segundo desafío es entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad global.
Harari sostiene que la tormenta de la pandemia pasará, sobreviviremos pero será otro planeta, dado que muchas de las medidas actuales de emergencia tendrán que establecerse como rutinas fijas: “tal es la naturaleza de las emergencias, aceleran los procesos históricos en fast forward” .  “Las decisiones que en tiempos normales llevan años de deliberación se toman en pocas horas -explica-. Las tecnologías peligrosas e inmaduras entran rápidamente en vigor porque los riesgos de la inacción son peores. Países enteros funcionan ya como conejos de indias de experimentos sociales a gran escala. ¿Qué pasa cuando todos trabajamos en casa y solo temenos comunicación a distancia? Qué ocrre cuando todas las escuelas y universidades trabajan online? “ Esas son preguntas que la población mundial se hace a estas horas, desde el médico hasta el oficinista, desde el empresario hasta el maestro.
Hablamos de un control biológico a esta altura, según él, una “vigilancia subcutánea” para detener la epidemia. Por primera vez en la historia, hoy los gobiernos tienen la capacidad de monitorear a toda su población al mismo tiempo y en tiempo real, dispositivo que ni la KGB soviética consiguió en un solo día. Los gobiernos de hoy lo consiguen con sensores omnipresentes y poderosos algoritmos, tal como lo demostró China, al monitorear a la población a través de los celulares y las cámaras de reconocimiento facial. La pregunta, nos alerta, es si los datos de sus reacciones serán luego empleados políticamente para saber cómo responden las emociones del electorado a ciertos estímulos: en otras palabras, para manipular a grandes masas. Ahora diversas apps en China advierten al portador de un cellular que se encuentra cerca de un infectado: ¿de qué supuesto peligro podrían alertarnos también? Este tipo de tecnologías no se limitan a Asia. Nos recuerda Harari que recientemente el Primer Ministro israelí Benjamin Netanhayu autorizó a la Agencia de Seguridad a emplear tecnología antes restrictiva para combatir terroristas a rastrear enfermos de coronavirus; lo hizo a través de un terminante “decreto de emergencia” que desestimó de cuajo las objeciones de la oposición en el Parlamento.
En otras palabras, la tecnología de vigilancia masiva que antes espantaba a muchos gobiernos podría ser de empleo regular : ya no un control “sobre la piel”, sino “debajo de la piel”. Los politicos tendrán mucha información ante qué cosas nos provocan tristeza, hastío, alegria y euforia. Eso representa un poder sobre las poblaciones inédito y riesgoso.
Por otra parte, sin embargo, se ha demostrado que el monitoreo centralizado y el castigo severo no son la manera más eficaz de conseguir el acatamiento a las normas que nos pondrían a salvo. Una población motivada en su propia salud y bien informada es la única clave. De hecho, esa es la gran enseñanza de la política del uso del jabón, que no requiere de un Gran Hermano mirando a toda hora: el  hábito del jabón precede todas las reglamentaciones, es una especie de legado familiar de largo ciclo histórico.

La clave de la cooperación

El historiador adquiere su rango de filósofo al insistir en la centralidad de los relatos comunes a las civilizaciones, por ejemplo, de las costumbres higiénicas. Para conseguir ese nivel de cumplimiento y colaboración en el bien común se necesita confianza: en la ciencia, en las autoridades públicas y en los medios. “En los últimos años, politicos irresponsables socavaron deliberadamente la confianza en la ciencia, las autoridades y los medios -afirma-. Ahora esos mismos politicos podrían tentarse de tomar el camino más expeditivo hacia el autoritarismo, con el argumento de que no se puede confiar en que el público haga lo correcto”, advierte.
Normalmente, la confianza que ha sido erosionada durante años no se puede reconstruir de la mañana a la noche. Pero estos no son tiempos normales: “En lugar de edificar regímenes de vigilancia, no es tarde para reconstruir la confianza del pueblo en la ciencia, las autoridades y los medios”.
Definitvamente debemos emplear las nuevas tecnologías también. Pero estas deberian empoderar a la ciudadanía. "Estoy muy a favor de monitorear mi temperature corporal y presión arterial pero esta data no debe ser usada para crear un gobierno todopoderoso, sino que debe permitirme tomar decisiones personales mejor informadas, y también debería hacer que el gobierno de cuenta de sus decisiones -escribe-. Si yo pudiera controlar mi estado clínico las 24 hs del día, podría saber si me he convertido un riesgo para los demás y también saber cuáles hábitos ayudan a mi salud.
Y podría acceder y analizar estadísticas confiables sobre el contagio del coronavirus, juzgar mejor si el gobierno nos dice la verdad y si está tomando las medidas adecuadas para combatrir la epidemia. Cuando la gente habla de vigilancia hay que tener presente que esta misma tecnología que el gobierno emplea para vigilar a los individuos puede ser usada por los individuos para monitorear al gobierno.
El coronavirus es un test superlativo para la ciudadanía; dado que en los próximos días cada uno de nosotros deberá decidir si confiar en la información científica y los expertos en salud o, por el contrario, en teorías conspirativas infundadas y en politicos interesados. Si no tomamos la decisón correcta, sostiene, ya podemos ir renunciando a nuestras libertades más preciadas, en la creencia de que así resguardamos nuestra salud.
En el tramo más vibrante de su artículo, Harari exhorta a que tengamos un plan global. Su segunda premisa nos exige elegir entre el aislamiento nacionalista y la solidaridad global. Dado que tanto la epidemia como la consiguente crisis económica son globales, solo se podrán resolver con cooperación global, Para derrotar la pandemia debemos compartir globalmente la información, y esa es la gran ventaja de los humanos sobre los microorganismos. China puede enseñarle mucho a los EEUU sobre cómo combatirlo. Mientras el dubitativo gobierno británico se decide entre privilegiar la economía sobre la salud pública, los coreanos tienen mucho que aleccionar sobre la lucha contra el coronavirus. Pero ésta no puede conseguirse sin compartir la información. “Necesitamos un espíritu de cooperación y confianza”, nos alerta. Y también la plena disposición internacional para producir y distribuir equipamiento médico, como kits de tests y respiradores. Así como los países internacionalizan sus principales industrias durante una guerra, el combate contra el coronavirus require “humanizar las industrias comprometidas en el bien común.
Un protocolo global debería permitir que equipos muy controlados de expertos sigan viajando, científicos, medicos politicos y empresarios deberían poder desplazarse, regresar a casa con la experiencia adquirida y la ayuda dispensada. Los líderes del G7 lograron hace pocos días finalmente organizar una videoconferencia pero no consiguieron ponerse de acuerdo. La parálisis parece haber ganado a la comunidad internacional.
“La actual gestión en los EEUU ha declinado su rol como líder global -fustiga Harari-. Ha dejado en claro que le importa mucho más la grandeza de los Estados Unidos que el futuro de la humanidad.” Abandonando incluso a sus mejores aliados, escribe, el gobierno de Trump escandalizó al mundo al ofrecerle mil millones a un laboratorio alemán para hacerse del monopolio de la fórmula para una vacuna.
Si el vacío dejado por EEUU no es ocupado por otro país será más difícil todavía detener la pandemia. La humanidad está ante un desafío histórico, ¿adoptamos el camino de la solidaridad global o el de la desunión, que solo prolongará la crisis?

viernes, 27 de marzo de 2020

Una mirada opuesta a Zizek sobre el Coronavirus


Byung-Chul Han refuta a Žižek: “El virus no vencerá al capitalismo"

El filósofo sudcoreano residente en Berlín, autor de La sociedad del cansancio, rebate la teoría del pensador esloveno, quien sostuvo que el coronavirus podría ser un golpe mortal contra el sistema económico y eventualmente remecería al gobierno chino. “Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá”, escribe Byung-Chul Han.

En una de las escenas más célebres de Kill Bill 2, el personaje de Uma Thurman (La Novia) da muerte a Bill con un golpe maestro: los cinco puntos de presión para explotar un corazón. Cinco golpes veloces y ligeros como dardos que provocan una muerte fulminante. Marxista y cinéfilo, el filósofo esloveno Slavoj Žižek utilizó la imagen para referirse a los efectos del coronavirus: la epidemia será un golpe así de mortal “contra el sistema capitalista global”, escribió. Su frase se viralizó en las redes digitales, pero no impresionó al filósofo sudcoreano Byung-Chul Han: “Žižek se equivoca”, dice. “El virus no vencerá al capitalismo”.


Nacido en Seúl en 1959 y residente en Berlín hace 35 años, el autor de La sociedad del cansancio publicó una columna sobre la crisis sanitaria en el diario El País. Titulada La emergencia viral y el mundo del mañana, en ella el filósofo contrasta las medidas adoptadas y los resultados dispares obtenidos en Asia y Europa. Y ante los efectos que ha provocado y aún puede provocar la epidemia en la sociedad global, contradice al filósofo esloveno.
“Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal, y evoca un oscuro comunismo. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá”, afirma.
Según Byung-Chul Han, el virus no remecerá a China, en todo caso Pekín podría exportar su modelo de control policial basado en la vigilancia digital y que le ha permitido manejar exitosamente la epidemia. “China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza”, dice.
“Ojalá que tras la conmoción que ha causado este virus no llegue a Europa un régimen policial digital como el chino”, escribe el autor sudcoreano. De ocurrir ese escenario, añade, “el virus habría logrado lo que ni siquiera el terrorismo islámico consiguió del todo”.
De todos modos y pese el contagio en el sistema financiero global, el coronavirus no logrará derribar al modelo económico, opina. “El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución”, afirma.
Profesor en la Universidad de Artes de Berlín, Byung-Chul Han contradice a Žižek y su teoría de que con el covid-19 “otro virus ideológico, y mucho más beneficioso, se propagará y con suerte nos infectará: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global”.
El pensador coreano, autor de La agonía de Eros, no está de acuerdo. “El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte (…). La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. No podemos dejar la revolución en manos del virus”, asevera.
El big data y la epidemia
A casi tres meses de la aparición del virus en China, Byung-Chul Han compara la gestión de la crisis en Asia y Europa. En Oriente la epidemia parece controlada, y en países como Taiwán y Corea del Sur no fue necesario decretar cuarentena o cierre de comercios. En cambio, “Europa está fracasando”, añade.
El filósofo cuestiona las medidas adoptadas en territorio europeo, como el cierre de fronteras, una expresión “desesperada” de soberanía. “Pero eso es una huera exhibición de soberanía que no sirve de nada. Serviría de mucha más ayuda cooperar intensamente dentro de la Eurozona que cerrar fronteras a lo loco”, afirma.
Dice Byung-Chul Han que gracias a su tradición cultural, las naciones asiáticas tienen una “mentalidad autoritaria”, son más propensas a obedecer. Y confían en el Estado. “Sobre todo, para enfrentarse al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que en el big data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia”, señala. De este modo, en la batalla contra el virus se encuentran científicos y especialistas en informática y macrodatos.
En China, dice, no hay ningún aspecto de la vida que no esté sometido a vigilancia: “Se controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales”. Además, cuentan con 200 millones de cámaras sofisticadas que cubren todos los espacios públicos.
Con esa información, saben quiénes son potenciales infectados y quiénes deben hacer cuarentena. “Al parecer el big data resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa”, afirma y relata que herramientas y aplicaciones semejantes también se utilizan en Taiwán y Corea del Sur.
Otro de los elementos diferenciadores en Asia sería el uso de mascarillas: todos las llevan, incluso en los sitios de trabajo. Es más, “los coreanos ya han desarrollado una ‘mascarilla para el coronavirus’ hecha de nano-filtros que incluso se puede lavar. Se dice que puede proteger a las personas del virus durante un mes”. En cambio, la actitud en Europa es contraria al uso de mascarillas, subraya, y “se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate”.
El pánico
Con todo, Byung-Chul Han cree que el pánico mundial es desproporcionado. En su análisis, el virus ha causado tanto temor porque nuestra sociedad parecía libre de amenazas, incluso el terrorismo islámico se había vuelto marginal. De tal modo que el mundo había construido una sociedad abierta, global y permisiva, con un débil sistema inmune: “La globalización suprime todos estos umbrales inmunitarios para dar vía libre al capital”, afirma.
De ahí el temor y la convulsión que afecta los mercados, sostiene. Crítico también del devenir del capitalismo, sus inequidades y excesos, Byung-Chul Han cree que el virus ha activado antiguos pánicos escondidos en el sistema mismo: “Probablemente el virus no sea más que la pequeña gota que ha colmado el vaso”, especula.
En cualquier caso, cree que no será el virus el que empuje un cambio en la sociedad y nuestra forma de vida. “Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta”, concluye.